La cualidad de la emoción

No podemos negar que nuestras vidas se ven inmersas en un vaivén de emociones que muchas veces nos superan y nos hacen inclinarnos sumisos ante su imperioso poder. ¿Estamos realmente preparados para afrontar con coraje y visión clara que nos cuentan nuestros estados emocionales?

La cualidad de la emoción

La cualidad emocional nos hace pertenecer o no al mundo de las realidades imaginadas. Con paciencia y persistencia conformamos una apariencia que aceptamos como nuestra.

Todos estamos a merced de circunstancias que nos desbordan, que nos arrastran y nos acercan a tomar decisiones que en ocasiones son fruto de la precipitación y el miedo. Queremos sentir, deseamos compartir y sentirnos parte de algo o de alguien y olvidamos estar dentro , conectar con nuestra esencia que nos permite estar activos en nosotros y alejarnos del caos emocional que nos rodea y nos hace dudar constantemente de lo que somos, de lo que sentimos, de lo que nos acerca al resto y también lo que nos aleja en una espiral emocional que deja una estela reflejando al ser interior en su más sublime esencia.

La cualidad emocional nos hace pertenecer o no al mundo de las realidades imaginadas y así con paciencia y persistencia vamos conformando una apariencia que vamos aceptando como nuestra, que nos distingue de los demás preparándonos para los combates emocionales que tarde o temprano hacen acto de presencia y nos invitan de manera silenciosa a medirnos con los otros y a luchar hasta la extenuación por una quimera a la que llamamos sin pudor, éxito.

Esa meta con apariencia inocente, puede convertirse en nuestro mayor enemigo si no logramos conectar con nosotros mismos, descubrir quienes somos y qué queremos realmente. Tener éxito es más una sensación interna que una transparencia externa avalada por lo que los demás piensan, sienten y que instauran como un obligado peculio que te capacita para correr detrás de cualquier nebulosa, promesa segura del éxito tan deseado y merecido.

Es por ello muy importante analizar con detenimiento, aprender a conocernos y a saber con certeza qué queremos y mejor aún lo que no. Aprender sobre matices emocionales es un obligado peaje para los que necesitamos sentir por encima de lo que parece ser y no es, sentir implica un esfuerzo en el conocimiento de la emoción, en el fin último, simplemente sentir.

Estar de forma consciente, sentir y dejarse sentir sin culpabilidades, debe ser prioritario en nuestro acto emocional de vivir, fuera de cualquier patrón de imitación, somos únicos, estamos preparados para sentir sin culpa ni rectificación, ser nosotros mismos con nuestro propio registro es una obligada responsabilidad dulce y sencilla que nos lleva lenta y de forma segura a la conquista de nuestro destino, la cualidad emocional más añorada… La Felicidad.

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