La imagen a través del espejo: Cuando falla el autorreconocimiento

Desde hace años el tratamiento de la obesidad se ha basado en dos pilares hasta ahora fundamentales: alimentación hipocalórica y un plan adecuado de actividad física; por tanto los factores a simple vista de la obesidad se basarían en una ingesta excesiva de calorías y patrones de conducta sedentaria. Este desequilibrio entre lo que ingerimos y lo que gastamos, genera por tanto un sobrante de energía que se depositará en forma de grasa en los tejidos del organismo.

La imagen a través del espejo: Cuando falla el autorreconocimiento

La persona con problemas en la cualidad de la alimentación presenta una absoluta distorsión de su imagen corporal y puede alejarse del verdadero motivo: un rechazo sistemático de nuestra identidad.

Esta actitud terapéutica es casi de forma general la única opción de tratamiento basada exclusivamente en estos dos principios; es bien cierto que para bajar de peso o para mantenernos en uno adecuado a nuestro estilo de vida es necesario tener en cuenta otros factores tan importantes o más que lo anteriormente considerado.

Sabemos que una dieta hipocalórica y ejercicio físico producen una disminución inicial en el peso, bien en personas con sobrepeso o en casos de obesidad , donde en ambos casos casi todas bajan de peso al comienzo de las mismas; pero también es claro que en uno, a lo sumo tres años, casi un 93% recupera el peso con el que comenzaron los distintos tratamientos y dietas incluso; y esto es lo más inquietante, es que en muchos casos se supera. El famoso efecto yo-yo, del que todos hemos oído hablar en alguna ocasión, se basa es este recurso, recuperación rápida del peso e incluso superación del peso inicial, realidad constatada en un gran número de casos.

Es por tanto muy importante ahondar en otras variables o características que quizás no se consideran de manera rutinaria en estos casos de trastornos de alimentación donde los factores psicológicos y emocionales tienen un sustrato importante y evidenciable. Estos factores psicológicos y emocionales, precipitan y perpetúan en el tiempo el consumo de calorías por encima de las necesidades energéticas personales y por tanto prolonga un problema que a simple vista es más que una mera pulsion por alimentos que suponen un rápido consuelo en el gran vacío emocional que se vislumbra en los trastornos de alimentación.

El abordaje adecuado de los factores psicológicos que imperan en este tipo de alteraciones, son de fundamental importancia para ajustar los perfiles y conseguir que la persona se comprometa y sea consciente de lo que significa ver otra imagen reflejada en el espejo, aunar el esfuerzo para un nuevo impulso en el autorreconocimiento que se ha perdido en el camino buscando un sentido a lo que somos y a lo que los demás perciben de nosotros mismos.

La persona con problemas en la cualidad de la alimentación presenta una absoluta distorsión de su imagen corporal pero, y esto es lo más relevante, es que también comparte un profundo desconocimiento de esas emociones que le llevan a “llenarse” de otra cosa que está más cercana, al alcance  de la mano y a alejarse del verdadero motivo, del más importante, que es la completa ignorancia en un vaivén emocional donde nos perdemos y nos lleva al rechazo sistemático de nuestra identidad, aislándonos de esa imagen que arruina el autorreconocimiento y que nos lleva a un calvario de dietas cada vez más milagrosas y que nos alejan irreversiblemente de la realidad.

No deberíamos olvidar que el ser humano es un ser considerado como un engranaje bio-psico-social y por tanto el abordaje psicológico, es fundamental para poder comprender qué hay detrás de esa imagen a través del espejo.

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