Biología del Miedo

Uno de nuestros mayores problemas está basado en lo que yo llamo biología del miedo. Los estudios neurocientíficos nos revelan que existe una parte de nuestro cerebro consagrada casi exclusivamente al miedo.

Esta biología del miedo conforma un entramado psicobiológico en el que mente y cuerpo están definitivamente unidos a través del historial emocional que conforma y acompaña nuestras vidas.

La red neurológica del miedo no es, por tanto, simplemente una sensación aislada de nosotros, como un pensamiento fugaz que no nos pertenece durante mucho tiempo, muy al contrario, el miedo es una entidad única, una herramienta psiconeurológica tan antigua como la propia humanidad.

Mapa de respuesta del miedo

El neocórtex evalúa los mensajes que le llegan de las otras dos zonas del cerebro (el troncoencéfalo y la amígdala) y “calma” nuestras respuestas más primitivas. Como si nos dijera, “¡Tranquilo!, hay solución, hay salida”.

Este sistema psiconeurológico del miedo es contradictorio y engañoso. Nos sugiere constantemente diversas caras de ese miedo, culpa, remordimiento, soledad, obsesión, incertidumbre, cólera, inseguridad… Sigue leyendo

Somos una gran cadena emocional

Hace algún tiempo, pude constatar que en realidad, somos parte de una gran cadena emocional. Cuando sentimos miedo ante lo desconocido, ante un nuevo reto que  debemos enfrentar, con  frecuencia nos sentimos desnudos y vulnerables e incapaces de afrontar el nuevo desafío.

En realidad, somos parte de una gran cadena, en la que ocupamos diferentes papeles, en los que en ocasiones nos enfundamos el papel de villano, en otras nos revelamos como auténticas víctimas. A menudo, estamos cómodos en los papeles asignados, sentirnos cómodos es un gran desafío donde todo dependerá en realidad de los que nos rodean y actúan como actores secundarios, casi siempre son ellos los que marcan el propósito en nuestra vida. Sigue leyendo

El Colorido de la Emoción

Podemos creer que la emoción que sentimos, en un determinado momento, es real, imparable y de difícil control, casi nos hace creer que somos eso: emoción. La emoción y por ende su colorido, está más en relación con lo que representa para nosotros desde casi que comenzamos a sentir, y a sentirnos identificados con eso que sentimos. Cuando sentimos miedo, ese colorido implica de alguna manera el miedo de mis antepasados, la emoción que en ese momento se creó en mi mente, algo que oi, algo que escuché queda  registrado en una zona del cerebro, la amígdala.

Ese centro recoge toda emoción , la almacena y queda preparada esa información para ser actualizada en cualquier momento que aparezca en nuestra vida un impacto emocional, que tenga ese mismo colorido, si es miedo, ira , rabia, desilusión… cualquier emoción tiene su correspondencia en la zona cerebral de la amígdala, desde allí se actualiza dicha emoción de tal manera que a veces nos llegamos a creer que somos esa emoción, y actuamos con la limitación propia de creernos tan sólo una parte del gran complejo y colorido universo emocional. Sigue leyendo