La Transcendencia de lo vivido

El verdadero logro en la vida se sostiene por la importancia que le demos a lo vivido. Tomando esta referencia, hablamos de éxito, si hemos logrado sostenernos emocionalmente pese a cuantas trabas y dificultades nos encontremos a nuestro paso. En realidad vivir es como surcar un mar que va cambiando continuamente, con placidez y bravura, con calmosas tempestades que se adivinan tras años de travesía y que culminan con lo que hemos aprehendido.

Enfocarnos diariamente en lo que estamos viviendo es a nuestro pesar difícil y necesita de un abundante optimismo. Crecer en logros forma parte de nuestro camino, adentrarnos en cómo sentimos lo vivido es lo que al final da sentido al esfuerzo que supone sostenernos emocionalmente pese a casi todo lo que logramos y también a lo que se queda en el camino.

Enfocarnos diariamente en lo que estamos viviendo es a nuestro pesar difícil y necesita de un abundante optimismo.

Enfocarnos diariamente en lo que estamos viviendo es a nuestro pesar difícil y necesita de un abundante optimismo.

Vivimos inmersos en realidades distintas que de vez en cuando convergen listas para hacernos conscientes de dónde estamos y qué es lo que queremos para nosotros en ese momento de nuestra vida. En alguna ocasión hemos sentido que eso que estamos viviendo no se parece en nada a lo que habíamos creado en nuestra particular pantalla, imaginamos cómo sería, pero quizás en algún momento del recorrido se nos escapó un pequeño detalle de tan importante entramado y dejó a nuestro sueño sin consistencia haciéndonos olvidar qué queríamos conseguir.

Todo aquello que proyectamos en nuestra mente tiene una respuesta a nivel biológico, la mente y el cuerpo físico están unidos y se retroalimentan, dándose respuesta el uno al otro. Por tanto cuando siento algo como un fracaso, mi cuerpo físico se tensa, se acelera, se moviliza para protegerse del dolor. A la par, mi mente sigue abonando esa idea psíquica de malestar, impotencia y dolor ante lo que estoy viviendo como un fracaso. Puedo en ese momento, trascender y reagrupar mis sensaciones, darles otro sentido, impulsarlas hacía otra realidad más gratificante y positiva, darles a mis experiencias otra oportunidad para crecer y hacerme crecer con ellas, desarrollar un nuevo enfoque que me permitirá ganar muchas batallas y enfrentarme a ellas desde otra perspectiva más enriquecedora.

Podemos por tanto disfrutar con la aventura de un nuevo comienzo, sentirnos libres de toda perturbación que merme nuestra confianza en el proyecto, no desgastarnos en un inútil y agotador pesimismo que no nos ayuda a crecer y nos limita para avanzar. Estar preparados es simplemente vivir la aventura, calificar como provechoso y útil cualquier experiencia sentida colocándonos por encima de un dudoso fracaso olvidando que el éxito más brillante y perdurable es aquel que te representa, el esfuerzo, tu motivación y la valentía que pusiste en el envite.

Todo éxito, es fruto de la pasión y del esfuerzo constante por seguir adelante aunque ningún indicador parezca reflejar que estamos en el camino correcto,creer que todo lo que hacemos nos hace evolucionar y acercarnos poco a poco a la cima de nuestros sueños, sin dejarnos arrastrar por ese terrible enemigo que es el desaliento, que a nuestro pesar, nos deja a merced de la imposibilidad para tejer una brillante realidad y desde donde podemos gestionar esos estados en apariencia de fracaso y envolverlos con el velo de la transmutación, para convertirlos en energía creativa, verdadero motor del Éxito.

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